Don't Look Now: Venecia sin tí

Título original: Don't Look Now
Año: 1973
Duración: 110 min.
País: Reino Unido
Dirección: Nicolas Roeg
Guion: Allan Scott, Chris Bryant (Historia: Daphne du Maurier)
Música: Pino Donaggio
Fotografía: Anthony B. Richmond
Reparto: Donald Sutherland, Julie Christie, Hilary Mason, Renato Scarpa, Massimo Serato
Productora: Coproducción Reino Unido-Italia; Paramount
Ficha Técnica
Por Nicolás Salas
Ni bien me enteré de la muerte del infavalorado director Nicolas Roeg, sabía qué tenía que rendirle homenaje de algún modo, y que mejor opción que hacerlo con su obra maestra, “Don't Look Now”. Esta cinta de 1973 fue bien recibido por los críticos y alcanzó cierta notoriedad en su época gracias a los rumores de que la escena (por entonces) inusualmente explícita de sexo entre la pareja protagonista no fue falsa. Pero no nos adelantemos y repasemos un poco acerca de su trama.
Después del trágico ahogamiento de su hija, John y Laura Baxter (Donald Sutherland y Julie Christie) se retiran a Venecia con la esperanza de curarse y refugiarse. Allí, la pareja solo encuentra más problemas y molestias cuando tratan de dar sentido a su tragedia. Laura encuentra consuelo cuando conoce a una extraña vidente que dice haber visto a su hija, en tanto John se mantiene escéptico de ello y oculta la pena trabajando en la restauración de una antigua iglesia.
Este escepticismo acaba cuando el padre comienza a ver a su hija corriendo por las calles de Venecia. La presencia de Christine, la difunta hija de los Baxter, pesa mucho en el estado de ánimo de la película, ya que ella y la naturaleza de su muerte son recordadas constantemente a través de toda la película: flashbacks regulares, así como los avistamientos de la misteriosa figura infantil que también lleva un abrigo rojo parecido al de ella; la asociación constante del agua con la muerte se mantiene a través de una trama secundaria de asesinos en serie, en la que las víctimas son arrastradas periódicamente desde los canales; También hay un momento conmovedor cuando John saca al muñeco de un niño de un canal, tal como hizo con el cuerpo de su hija al comienzo de la película.
Mientras Laura encuentra un camino, John sigue esquivando su dolor, incluso mientras su subconsciente lo dirige hacia él ¿No es un extraño auto castigo ir a Venecia, donde hay agua por todas partes? Al final, la ciudad se ha convertido en un oscuro laberinto de la mente, John, una rata corriendo a través de ella, persiguiendo un espectro en rojo, esperando que esta vez no sea demasiado tarde ¿Existe tal cosa como un final de giro terriblemente inevitable?
La obra es famosa por contener una de las pocas escenas de sexo en películas entre personajes que ya se conocen entre sí; ellos están enriqueciendo un vínculo existente en lugar de arrancarse la ropa mutuamente en el calor de una nueva pasión. Donald Sutherland y Julie Christie no solo son una pareja casada, sino que sus relaciones sexuales representan una curación, porque están en Venecia para reponerse y salir adelante.
En nuestra época varias cintas han bebido de esta agua, cito por ejemplo a “Hereditary”, terror psicológico sobre la pérdida de una niña, aunque con otro estilo visual. Y si de estilo hablamos, este impresionante horror artístico de Nicolas Roeg utiliza su característico estilo visual con ediciones disyuntivas y el color rojo que favorece al clima maliciosa en el que se basa la película.
El suspenso y su juego constante con la psiquis humana, la exploración de la pena en una relación y su historia escalofriante y amenazadora, teñida con el melodrama y lo sobrenatural, la hacen difícil de olvidar. También se puede leer, en un nivel más profundo, como una oscura parábola sobre los peligros de aplazar la dura realidad del duelo, y como estos te llevan a lugares inimaginables, dignos de las peores pesadillas.
LO MEJOR
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Inquietante uso del color rojo para crear una sensación de inminente perversión.
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Retrato de la ciudad de Venecia y sus lugares menos turísticos, que la transforman en un personaje más.
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Tal vez sea la primera cinta que trata el sexo en pantalla como un medio para profundizar la psicología de los personajes.
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Roeg deja el diálogo italiano sin subtítulos, para ponernos en la misma posición confusa que el protagonista cada vez más agotado de Sutherland.
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Convincente interpretación de la pareja protagonista. Sutherland se muestra con solvencia en un papel en el que encaja perfectamente.
LO PEOR
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Desarrollo un poco denso, que retuerce demasiado el argumento.
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Es de otra época, con otras cámaras y recursos, por lo que para los estándares de nuestros tiempos tal vez no sea tan valorada.
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La utilización de la música en algunas escenas no encajan. No queda claro si esto es apropósito o no.

